Ilustración de un sobrevuelo de la sonda espacial 'Rosetta' de un pequeño cuerpo del Sistema Solar / ESA/AOES MEDIALAB
La sonda llevaba 31 meses en hibernación viajando por el Sistema Solar hacia un cometa. Llegará en agosto y colocará un módulo en la superficie del núcleo.
Una radioseñal recibida del
espacio disparó ayer el entusiasmo de los responsables de la misión espacial Rosetta, una nave europea
que partió de la Tierra hace casi nueve años y que llevaba los últimos 31 meses
en hibernación, es decir, con casi todos los sistemas apagados para ahorrar
combustible y costes de operación. La señal, enviada por la sonda desde una
distancia de 807 millones de kilómetros, indicó que se había despertado según
el plan que había quedado grabado en el ordenador de a bordo el 8 de junio de
2011. Se esperaba ese contacto a partir de las 18.30 (hora peninsular) pero
tardó casi una hora más, “la hora más larga de mi vida”, dijo un responsable de
la misión tras la tensísima espera en el centro de control de la Agencia Europea del Espacio (ESA),
en Darmstadt (Alemania). Ahora habrá que verificar el funcionamiento de todos
los sistemas y equipos científicos de la Rosettay
preparar su llegada al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en agosto. Todavía le
quedan nueve millones de kilómetros.
Será
la primera nave en acercarse a un cometa, depositar en la superficie de su
núcleo una sonda y acompañarlo en su aproximación al Sol. Está previsto que la
misión, con un coste de unos mil millones de euros, termine en diciembre de
2015. La nave partió de la Tierra en marzo de 2004. “Ahora tenemos despierto
nuestro perseguidor de cometas. Con Rosetta
llevamos la exploración de cometas a un nuevo nivel”, declaró ayer el astrónomo
Álvaro Giménez, director del programa científico y de exploración robótica de
la ESA.
El despertador de Rosetta
se había fijado para las 11.00 (hora peninsular), pero la primera señal de
“estoy despierta” iba a tardar varias horas en llegar. Primero porque las
radioseñales enviadas desde 807 millones de kilómetro y viajando a la velocidad
de la luz (casi 300.000 kilómetros por segundo en el vacío), tardan 45 minutos
en llegar a las antenas de recepción de la Tierra. Pero además, porque estaba
programada toda una secuencia de pasos a seguir en la nave antes de retomar el
contacto con el centro de control interrumpido hace más de dos años. Rosetta ayer tuvo que
calentar y activar el dispositivo de seguimiento de estrellas para situarse,
encender los propulsores para facilitar su orientación correcta, activar el
transmisor y apuntar la antena principal hacia la Tierra. Captaron ayer la
primera señal las grandes antenas de la NASA situada en Goldstone (California) y Camberra (Australia).
Eran las 19.18 (hora peninsular) e inmediatamente se confirmó la recepción en
el centro de control de Darmstadt (ESOC). “Ahora tenemos por delante unos meses muy ajetreados
para preparar la sonda y sus instrumentos para los retos operacionales que
exige el estudio de cerca, prolongado, de un cometa del que, hasta ahora,
sabemos muy poco”, señaló Andrea Accomazzo, jefe de operaciones de la misión.
La
nave, con una masa de casi tres toneladas, mide 2,8x2,1x2 metros, con dos
paneles solares de 14 metros de largo cada uno, y lleva 21 aparatos
científicos.
A partir de mayo, la Rosetta empezará a
fotografiar el 67P/Churyumov-Gerasimenko desde unos dos millones de kilómetros
de distancia. Luego tomará datos de la superficie del núcleo, su gravedad,
masa, forma y atmósfera. Con esa información, los científicos e ingenieros de
la misión podrán seleccionar un buen lugar para el descenso controlado
(previsto para noviembre de este año) de la sonda Philae, un artefacto de unos cien kilos, con
cámaras y equipos de análisis, que utilizará unos arpones para fijarse allí al
suelo y evitar el rebote que la sacaría de nuevo al espacio dada la escasa atracción
gravitatoria del núcleo cometario, una bola de hielo sucio de unos cuatro
kilómetros de diámetro.
La
misión fue bautizada en honor de la piedra de Rosetta, descubierta en 1799, que
permitió a los historiadores descifrar los misteriosos jeroglíficos del antiguo
Egipto. “Si la piedra de Rosetta proporcionó la llave para conocer aquella
civilización del pasado, la misión Rosetta permitirá a los científicos
desentrañar los misterios de los más antiguos bloques de construcción del
Sistema Solar: los cometas”, señala la ESA. Philae
toma el nombre de la isla en la región del Nilo donde se descubrió un obelisco
que proporcionó las pistas finales para descifrar los jeroglíficos.
“La
composición de los cometas refleja la composición de la nebulosa presolar en la
que se formaron el Sol y los planetas hace más 4.600 millones de años”, señala
la ESA. De ahí el interés de los científicos por estos objetos celestes. “Las
misiones espaciales a cometas que se han realizado hasta ahora han sido
sobrevuelos que han captado momentos concretos de la vida de estos tesoros
helados”, explicó ayer Matt Taylor, jefe científico de la misión. “Con Rosetta haremos el
seguimiento de la evolución de un cometa durante más de un año, lo que nos dará
un conocimiento único sobre el comportamiento del objeto y, en última
instancia, nos permitirá descifrar su papel en la formación del Sistema Solar”,
añadió. El 67P/Churyumov-Gerasimenko alcanzará su punto de máxima aproximación
al Sol el 13 de agosto de 2015 y la nave espacial europea lo acompañará todavía
unos meses, a medida que vaya perdiendo actividad al alejarse de la estrella.
Una ruta intrincada
La misión Rosetta no arrancó con buen pie. Tras una
década de diseño, desarrollo y construcción de la sonda, se había fijado su lanzamiento
para enero de 2003. Su objetivo entonces era el cometa 46P/Wirtanen. Pero los
fallos registrados poco antes en los cohetes Ariane 5 del tipo del elegido para
enviar al espacio al cazador de cometas impusieron un retraso de la partida que
acabó siendo de más de un año, lo que obligó, debido a la dinámica orbital, a
rediseñar la ruta. El Wirtanen no estaba ya al alcance de Rosetta, y los científicos e ingenieros
eligieron como alternativa el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, descubierto en
1969, al que está llegando ahora. El lanzamiento finalmente se realizó el 2 de
marzo de 2004.
El ingeniero aeronáutico español
Miguel Belló-Mora, gran especialista en mecánica orbital, con su equipo, diseñó
para la ESA la trayectoria de Rosetta
a Wirtanen, primero, y luego a 67P/Churyumov-Gerasimenko. “La mecánica orbital
consiste en definir la trayectoria y calcular las maniobras necesarias para
llegar a destino con el mínimo combustible, y utilizando, en casos como Rosetta, la atracción gravitatoria de los
cuerpos del Sistema Solar para irse impulsando; por eso es tan largo el viaje”,
explica Belló-Mora, director de la empresa espacial Elecnor-Deimos.
Cuando se renunció a Wirtanen, estos
mismos ingenieros prepararon un catálogo de posibles cometas alternativos como
objetivo de la misión teniendo en cuenta la duración del viaje y la masa de la
sonda espacial; sobre ese catálogo, los científicos eligieron el cometa más
interesante. “Es como jugar en una mesa de billar, pero con las bolas en
movimiento: si tienes diseñada una carambola y no aprovechas el tiro, las bolas
cambian de posición y tienes que diseñar otra jugada”, añade Belló-Mora.
En ese dinámico billar, Rosetta ha pasado tres veces cerca de la
Tierra (en 2005, 2007 y 2009) y una vez cerca de Marte (en 2007). Pasó junto al
asteroide Steins en septiembre de 2008 y junto al Lutetia en julio de 2010,
haciendo observaciones. En total, 6.000 millones de kilómetros de recorrido.
El 8 de junio de 2011 la nave fue
puesta en hibernación con el ordenador programado para la reactivación el 20 de
enero de 2014. Ha sido un éxito.
Alicia Rivera Madrid 20 ENE 2014 - 11:45 CET,
recuperado el día 21 de abril de 2014 de http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/20/actualidad/1390214722_719213.html

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